Por Helena Moreno.

El fin de semana pasado tuvo lugar una de las citas imprescindibles de la cultura emergente barcelonesa, el festival Cara-B. Una propuesta nueva que para muchos seguramente fue un soplo de aire fresco, y que prometía desde un principio generar expectativas con un cartel suculento formado por artistas del panorama musical independiente.

Sarai Moreira - Entrada
Sarai Moreira – Entrada festival Cara-B

Poco más tarde de las seis el festival daba el pistoletazo de salida a una velada acogedora pero a la vez con mucho movimiento. Jóvenes, y no tan jóvenes, entraban y salían a un ritmo casi constante; y es que ocho horas dan para mucho. Incluso los más rezagados guardaban toda su energía para dar los últimos gritos en el ambiente crepuscular y nunca mejor dicho que se creó con Joe (Crepúsculo).

Gente que se conocía, y otra que sin conocerse parecía estar bajo la misma sintonía; quizá porque la música una los caracteres, o simplemente porque el lugar tenía que ser ese, un punto de encuentro – o desencuentro – que no dejase indiferente a nadie. Un vaivén de sonidos trepidantes para dejar sordo y con buen sabor de boca a todoquisqui. Y parece ser que el Cara-B lo consiguió.

The Zephyr Bones hicieron sonar los primeros acordes con sus WishesFishes, un grupo que a pesar de no contar con un largo recorrido han conseguido ya cautivar a más de uno y que, el sábado, hicieron de los asistentes una masa homogénea y latente que empezaba a mover sus ágiles cuerpos.

La danza humana se dejaba arrastrar por los tonos bajos y algo oscuros de Biznaga, en una fase de in crescendo hasta culminar con Hinds, las mad girls del festival, que mantuvieron el ritmo –o ritmazo- con sus canciones, repletas de chillidos suavizados bajo una hilarante sinfonía y un buen rollito que prometía ser eterno. Between cans fue, sin duda, el temazo de estas casi recién estrenadas artistas que pisan más que fuerte.

Sarai Moreira - El Último Vecino
Sarai Moreira – El Último Vecino

La segunda mitad del festival contó con la presencia de El último vecino, Alex Casanova, Jupiter Lion, Mujeres y Joe Crepúsculo. Del primero al último consiguió revolucionar a todos los allí presentes, con bandazos melódicos que culminaban en un punto casi extasiador. Tonos graves y profundos que calaban hondo en la sensorialidad, adoptando ritmos distintos y golpeando los oídos de manera que era como si entraras, lentamente, en una especie de áurea ajena.

El último vecino, el grupo liderado por Gerard Alegre, son puro tecno pop, aunque con matices de ecos a TheSmiths, La Mode y El último de la fila. Turbulentos y agitados por ritmos trepidantes, se desmelenaron y consiguieron recoger ese feedback que todo grupo desea tener en un directo. Contratados por Canadá editorial, son sin duda uno de los descubrimientos musicales más gratos.

Por su parte, Alex Casanova, con una tendencia hacia la electrónica, ofreció temazos como Bocadillo de Luna o Ni una sola vez. Sus tonos recuerdan a grupos como Delorean, La casa azul y Bravo Fisher!, y quizás esto explique el dinamismo que hay en cada una de sus canciones, creando una atmósfera de baile y diversión. Sin embargo, como él mismo explicó en una entrevista sobre Antagonasia, su álbum, “la música es muy luminosa pero las letras son muy oscuras, aunque no lo parezca. Hay un choque entre las dos fuerzas y ese antagonismo es lo que quería reflejar con el título”. Además, añade que “en las letras siempre hay una relación entre dos partes, sean dos personas, una persona y un objeto, una persona y un grupo de cosas.”

Sarai Moreira - Hinds entre el público
Sarai Moreira – Hinds entre el público

Jupiter Lion siguió dando forma al festival. El grupo formado a principios del 2011 por Sais, Jose Guerrero y Gonzo In Vegas se sirve del legado de la música experimental alemana, la cual dejó de mirar hacia EEUU y Europa y orientó sus inquietudes hacia el espacio exterior. Cabalgando el estilo del krautrock, que aglutina y libera energía de forma desparramada y casi aleatoria, el primer disco del grupo – grabado en 2012 por Pablo Peiro, bajista de Betnizer – contiene seis auténticos itinerarios de psicodelia rítmica e hipnótica que prometen hacer avanzar al oyente sobre un camino sin fin ni descanso. Sin duda fue una grata sorpresa tenerlos allí, aunque no menos que Mujeres. El grupo está integrado por Yago, Martín, Pol y Martí, cuatro chicos barceloneses que se definen por “tocar música vieja con zapatos nuevos”. Mujeres es garage español, en fusión con punk-rock, rabia y mucha cara dura que puso a disposición de todos canciones como Wanna Boom, Come on o L.A, con sonidos de guitarra velvetiana, oscura y electrizante.

Sarai Moreira - Joe Crepúsculo
Sarai Moreira – Joe Crepúsculo

Pero la culminación no hubiera sido posible sin Joe Crepúsculo, quienes hicieron danzar a todos con sus sonidos tecno pop y auténticos hits como Mi fábrica de baile o Tus cosas buenas. Sin duda, el mejor sabor de boca que se podría haber dado en un festival que se estrena en la escena independiente de Barcelona y que, por la buena acogida que tuvo, promete seguir ofreciendo en una próxima edición nuevas propuestas que alcancen y superen las expectativas.

Sarai Moreira - Festival Cara-B desde el balcón
Sarai Moreira – Festival Cara-B desde el balcón

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